1 de junio de 2015

Ciudades densas

En 1991, las autoridades chinas y británicas acordaron desmantelar la llamada “ciudad amurallada” perteneciente al Kowloon, un enclave fronterizo entre el Hong-Kong británico y la República Popular China. La ciudad amurallada era una manzana de compactos edificios que tenía 3 hectáreas de extensión, donde se calcula que llegaron a residir entre 33.000 y 45.000 personas, lo que arroja una densidad de 11.000-15.000 habitantes por hectárea.
 
Ciudad amurallada del Kowloon (Fuente: www.rioleo.org/kowloon)
 Jamás en la historia se ha documentado un valor semejante; baste señalar que el distrito urbano que ostenta el récord -oficioso- de densidad de población en nuestros días parece ser Dharavi, un suburbio de chabolas de 2,16 kilómetros cuadrados y casi 1 millón de habitantes, perteneciente a la ciudad de Mumbai (= Bombay, India), y que verificaría algo más de 4.600 hab./Ha.

 
Volviendo a Hong Kong, el censo oficial realizado por las autoridades británicas en 1961 señalaba que el distrito de Wanchai (89 hectáreas) registraba una densidad de 2.092 hab./Ha [1]. En España, la zona urbana de densidad máxima reconocida oficialmente es el Distrito IV de L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona), donde se computaba en 2012 un índice de 556 hab./Ha. [2].
 

L'Hospitalet de Llobregat (Fuente: http://trunoguias.webnode.es)

La asombrosa densidad de la ciudad amurallada del Kowloon fue fruto de una anómala situación histórica, política y administrativa, y, hasta donde sabemos, constituye un caso único en la historia de la humanidad. Lo mencionamos aquí para ilustrar el hecho de que los contingentes humanos pueden llegar a vivir y organizarse de manera muy estrecha y compacta. Por lo general, las densidades de población se miden en habitantes por kilómetro cuadrado cuando nos referimos a territorios, comarcas, regiones o grandes megalópolis y sus conurbaciones; pero si lo que analizamos son núcleos de población de extensión baja o moderada (villas, ciudades o sus parcialidades y distritos), es más útil emplear el índice de habitantes por hectárea.
 
Las densidades de población en el ámbito urbano nos interesan por lo orientativos que pueden resultar en los estudios de demografía histórica y arqueológica. Los investigadores han tratado de establecer niveles e intervalos de variación probables en el índice de densidad (hab./Ha.) de las ciudades del pasado, atendiendo a su época y región. El objetivo es poder aplicar unos valores estándar de partida para cualquier yacimiento urbano nuevo, en el que, conocida su extensión, se pueda determinar así el tamaño aproximado de su población.
 
Naturalmente, todo ello es bastante especulativo. Para sugerir, por ejemplo, la densidad de población que se daba en las ciudades mesopotámicas durante el segundo milenio a.C., necesitamos conocer un buen número de casos en los que tengamos alguna idea sobre el tamaño de su población y sobre la extensión y límites de su área urbana. La arqueología es de gran ayuda para determinar la extensión de una ciudad pero es incapaz de proporcionar datos directos sobre el tamaño de la población. Son muchos los procedimientos que se pueden ensayar para tratar de averiguar el número de habitantes de un asentamiento arqueológico, pero ninguno ofrece suficientes garantías de contrastación. De ahí que la demografía histórica y arqueológica esté siempre ansiosa por conocer cualquier parámetro demográfico actual, o de una época bien conocida, para compararlo con los resultados y sugerencias que se emiten en las investigaciones demográficas sobre el pasado.
 
Ahora bien, los índices de densidad son más o menos significativos dependiendo de la dimensión espacial elegida para medirlos. Así, en L’Hospitalet (12,5 kilómetros cuadrados) encontramos una densidad urbana total de solamente 207 hab./Ha. Es evidente que, además de que las gentes se reparten de manera muy desigual para residir, cuanto mayor sea la extensión de la ciudad o sector a estudiar, menores densidades relativas obtendremos. Por ello, es muy fácil equivocarse y falsear los cálculos cuando realizamos extrapolaciones apresuradas en los estudios arqueológicos. No sería lícito, por ejemplo, considerar que la densidad del Distrito IV de L’Hospitalet es significativa para toda la ciudad: a razón de 551 hab./Ha., obtendríamos una población total en los 12,5 kilómetros cuadrados de unos 688.000 habitantes, cuando en realidad la población de la ciudad no llega a 260.000 habitantes.
 
En cualquier caso, conviene echar un vistazo a los límites y valores que suelen manejar los investigadores cuando tratan de estimar las densidades de población en ciudades antiguas. En la tabla siguiente hemos recopilado diversas sugerencias en torno a este parámetro, algunas de las cuales están mejor fundamentadas que otras. A efectos de comparación, hemos insertado también (en fondo verde) varios casos significativos de sectores y barrios pertenecientes a ciudades modernas. En la recopilación figuran los datos básicos de la ciudad (cronología, extensión, densidad), así como un apunte orientativo sobre el procedimiento principal que los distintos autores u organismos han utilizado para estimar la población y/o su densidad.
 
 
  

SITIO
ÉPOCA
EXTENSIÓN (Has.)
Habit. / Ha.
PROCEDIMIENTO PRINCIPAL
Distrito Wanchai (Hong Kong)
año 1961
89
2.092
censo moderno [1]
Ugarit (Líbano)
ss. XVI-XIII a.C.
25
574
datos arqueológicos e históricos [3]
Distrito IV (L'Hospitalet)
año 2013
80
551
censo moderno [2]
Memphis (Egipto)
III milenio a.C.
31
550
no se indica [4]
Ciudadela antigua (Erbil, Irak)
año 1957
10,2
503
censo moderno [5]
Córdoba califal
s. X
200
500
no se indica [6]
Roma
s. I d.C.
1386
469
no se indica [7]
Tell en-Nasbeh (Palestina)
ss. XI-X a.C.
3,2
450
promedio de ocupantes por unidad habitacional [8]
Distrito 8 (Manhattan, N. York)
año 2010
513
423
censo moderno [9]
Ciudad vieja, Jerusalén
año 2003
90
393
censo moderno [10]
Ostia
s. II d.C.
69
391
promedio de ocupantes por unidad habitacional [11]
Kelin (Caudete de las Fuentes, Valencia)
época ibérica
10
381
promedio de ocupantes por unidad habitacional [12]
Ciudades hispanomusulmanas
ss. IX-XV
 
348
promedio de ocupantes por unidad habitacional [13]
Urbes romanas de Hispania 1ª clase
s. I d.C.
 
326
extrapolación de los cálculos de Diodoro Sículo para Alejandría [14]
Ostia
s. II d.C.
69
319
promedio de ocupantes por unidad habitacional [15]
Roma
s. I d.C.
1386
317
extrapolación de los resultados de la estimación para Ostia [15]
Sevilla almohade
s. XIII
287
279
no se indica [6]
Urbes romanas de Hispania 2ª clase
s. I d.C.
 
233
extrapolación de los resultados del censo de Hermópolis [14]
Tenochtitlan (México)
año 1519
1350
222
cálculo retrospectivo de habitantes según el primer registro tributario colonial [16]
Numancia
133 a.C.
7,2
208
promedio de ocupantes por unidad habitacional [17]
Pompeya
año 79 d.C.
67
166
promedio de ocupantes por unidad habitacional [15]
Teotihuacan (México)
s. III d.C.
2000
100
promedio de ocupantes por unidad habitacional [18]
Mayapán, Yucatán (México)
s. XIV d.C.
420
50
promedio de ocupantes por unidad habitacional [19]




Unos rápidos comentarios a esta tabla. La densidad poblacional en las ciudades preindustriales del Próximo Oriente siempre se ha considerado más alta en general que sus coetáneas de Europa y el Mediterráneo Occidental. Dos buenos ejemplos son la cananea Ugarit y la egipcia Memphis, mencionados en el trabajo de Kennedy sobre la demografía del Bronce Final en Palestina [3], un estudio muy interesante desde el punto de vista metodológico. 
Ruinas de Ugarit
(Fuente: tripwow.tripadvisor.com)

 
Kennedy descarta extrapolar a priori los índices de densidad de las ciudades y barrios de la región en época contemporánea, argumentando, con toda razón, que las sociedades y la articulación urbana del Bronce Final eran bien distintas a las que se constatan en los siglos XIX y XX, por muy tradicionales que éstas nos parezcan. En vez de ello, extrae y procesa las informaciones significativas (número de personas por familia, relación entre número de familias y viviendas, etc.) presentes en las fuentes escritas antiguas, tanto documentales como epigráficas. Mediante el cotejo, casi siempre cuidadoso, de estas informaciones con los datos de excavación y prospección arqueológica, llega a establecer unos índices de densidad de población para las ciudades sirio-palestinas del Bronce Final que oscilan entre 400 y 600 hab./Ha., y que resultan en general muy superiores a los que suelen proponerse para los asentamientos urbanos del Mediterráneo Occidental y el Imperio Romano.

Esta alta densidad de habitantes en los contextos urbanos del Creciente Fértil se ha mantenido hasta nuestros días en ciertos casos, como el de la ciudadela antigua de Erbil (Irak) [5], si bien en la actual ciudad vieja de Jerusalén (intramuros), la densidad resulta bastante menor.
 
Jerusalén, vista parcial desde el Monte de los Olivos
 
El caso de la Roma antigua es muy controvertido, pues se han propuesto estimaciones de población muy dispares para la capital del Imperio en el siglo I d.C. Aquí hemos recogido los índices de densidad resultantes de dos propuestas representativas divergentes, el basado en la sugerencia de von Gerkan (entre 600.000 y 700.000 habitantes) [7], y el que se desprende de los cálculos de Storey [15], de menos de 440.000 habitantes. Hay, no obstante, propuestas para una Roma mucho más poblada, de hasta 1 millón de habitantes, si bien no especifican la extensión por la que se repartirían. La mayoría de los investigadores admite hoy día una cifra de en torno a 750.000 habitantes sólo en el pomerium o sector central (algo más de 1.300 hectáreas), aunque la población probablemente se doblaba si computamos una gran área suburbana de 100 kms. de radio [20].
 
Reconstrucción de la Roma imperial (Fuente: hauensteincenter.org)
En el caso de la ciudad de Ostia, el gran puerto de la capital imperial romana, se obtienen también distintas estimaciones, aunque mucho menos divergentes [11] [15]. El caso de Pompeya [15] llama la atención por el bajo valor de su densidad, aunque hay otras propuestas que elevan mucho su posible población.

El estudio de la densidad de población de las ciudades musulmanas de Al Ándalus se ha beneficiado de las valiosas investigaciones de Torres Balbás [13], quien llegó a una cifra hipotética estándar de 348 hab./Ha., basada en sus cálculos de extensión urbana, número de viviendas residenciales y promedio de miembros por familia. El mismo Torres Balbás reconocía que esta cifra se se nutría de casos y datos muy dispares, por lo que podía haber variaciones de hasta el 50-75 %. Es evidente que las estimaciones de densidad que recogemos para la Córdoba califal y la Sevilla almohade [6], no han aplicado el baremo estándar de dicho investigador.

Para las ciudades de la Hispania romana, Carreras Monfort [14] propuso, de manera bien razonada, dos índices de densidad de población: 326 hab./Ha. para los que él denomina centros urbanos primarios, y 233 hab./Ha. para los centros menores. Queda a discreción de cada investigador discernir si una determinada urbe hispanorromana objeto de estudio es un centro primario o un centro menor, pero la sugerencia de Carreras Monfort constituye un útil punto de partida para profundizar en estas cuestiones. Los dos ejemplos hispanos anteriores a la dominación romana recogidos en la tabla, la celtibérica Numancia del siglo II a.C. [17], y la ibérica Kelin (hacia los siglos V-I a.C.) [12], se situarían ligeramente por debajo y por encima del intervalo propuesto por Carreras Monfort.

Por último, las ciudades de la Mesoamérica prehispánica han proporcionado los que parecen ser los índices de densidad de población más bajos de entre las urbes pre-industriales, a excepción quizá del caso de Tenochtitlan.
 
Reconstrucción de Tenochtitlan (Fuente: www.mexicomagico.org)
Acerca de la capital azteca en el momento del Contacto, se han emitido multitud de estimaciones de población, bastante variadas (cf. Rojas [16], para una bien documentada discusión). Hemos elegido aquí una de las estimaciones que creemos más razonables, de en torno a los 300.000 habitantes, lo que dada la extensión de Tenochtitlan, prácticamente idéntica a la de la Roma imperial, nos da 222 hab./Ha. No obstante, hay que tener en cuenta que una gran autoridad en este asunto, como Smith [19], rebaja considerablemente la cifra hasta los 212.500 habitantes, lo que proporcionaría 157 hab./Ha.

La otra gran metrópoli mesoamericana, más extensa aún que Tenochtitlan, aunque de comienzos del Período Clásico, fue Teotihuacan, para la que Millon [17] sugiere cifras de población que van desde un mínimo de 75.000 hasta un máximo de 200.000 habitantes en sus 2.000 hectáreas; en el mejor de los casos, la densidad de población no superaría los 100 hab./Ha.
 
Reconstrucción de Teotihuacan (Fuente: theorly.com)
 
Finalmente, Mayapán fue probablemente el centro urbano más poblado del Postclásico Tardío de las tierras bajas mayas. Smith [19] sugiere una población de 21.000 personas para su área urbana intramuros, lo que arroja 50 hab./Ha. Ahora bien, un trabajo más reciente sobre Mayapán [21] amplía el perímetro urbano unos 500 metros más allá de sus murallas, lo que lleva a su autor, junto con otras consideraciones, a revisar las cifras de Smith y a proponer una población de 17.000 personas y una densidad de 17-19 hab./Ha.




NOTAS BIBLIOGRÁFICAS


[1] K.M.A. Barnett, Hong Kong. Report on the 1961 Census, vol. II, pg. 11. Citado en HOLLINGSWORTH, T.H. (1983): Demografía histórica. Fondo de Cultura Económica. México DF, pg. 241.

[2] Anuari estadístic de la ciutat 2013. Ajuntament de L’Hospitalet.

[3] KENNEDY, T.M. (2013): A demographical analysis of Late Bronze Age Canaan: ancient population estimates and insights through archaeology. Tesis Doctoral. Old Testament & Ancient Near Eastern Studies, University of South Africa. Especialmente el capítulo 6.

[4] K.W. Butzer, Early Hydraulic Civilization in Egypt. University of Chicago. Chicago, 1976, pg. 102. Citado en KENNEDY, T.M. (2013): A demographical analysis of Late Bronze Age Canaan: ancient population estimates and insights through archaeology. Tesis Doctoral. Old Testament & Ancient Near Eastern Studies, University of South Africa. Pg. 112.

[5] High Comission for Erbil Citadel Revitalization.

[6] VV AA (2009): Atlas de la Historia del Territorio de Andalucía. Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía. Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio, Junta de Andalucía. Pg. 94.

[7] A. von Gernak, Die Einwohnerzahl Roms in der Kaiserzeit, Mittheilungen des Kaiserlichen Deutschen Archaeologischen Instituts, Römische, Abtheilung, 55 (1940) pgs. 149-195. Citado en HOLLINGSWORTH, T.H. (1983): Demografía histórica. Fondo de Cultura Económica. México DF, pg. 241.


[9] Department of City Planning, New York City.

[10] Israeli Central Bureau of Statistics, citado en Bibleplaces.

[11] PACKER, J.E. (1967): Housing and Population in Imperial Ostia and Rome, The Journal of Roman Studies, Vol. 57(1/2): 80-95.


[13] TORRES BALBÁS, L.: (1955). Extensión y demografía de las ciudades hispano-musulmanas, Studia Islámica III:35-59.

[14] CARRERAS MONFORT, C. (1996): Una nueva perspectiva para el estudio demográfico de la Hispania Romana. Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, Tomo 62: 95-122.

[15] STOREY, G.R. (1997): The Population of Ancient Rome, Antiquity, 71(274):966-978.

[16] ROJAS, J.L. de (1988): México Tenochtitlan. Economía y sociedad en el siglo XVI. Colegio de Michoacán y Fondo de Cultura Económica. Zamora (Michoacán). Pgs. 58-68.

[17] ÁLVAREZ-SANCHÍS, J. R. y RUIZ ZAPATERO, G. (2001): Cementerios y asentamientos: Bases para una demografía arqueológica de la Meseta en la Edad del Hierro, en Luis Berrocal-Rangel y Philippe Gardes (eds): Entre Celtas e Iberos. La población protohistórica de la Galia e Hispania. Bibliotheca Archaeologica Hispana, 8: 61-75. Real Academia de la Historia / Casa de Velázquez, Madrid. Pg. 69.

[18] MILLON, R. (1970): Teotihuacán: Completion of Map of Giant Ancient City in the Valley of Mexico, Science, vol. 170 (No. 3962):1077-1082.

[19] SMITH, M.E. (2005): City Size in Late Postclassic Mesoamerica, Journal of Urban History, Vol.31(4):403-434.

[20] WITCHER, R.E. (2005): The extended metropolis: urbs, suburbium and population, Journal of Roman archaeology, 18:120-138.

[21] RUSSELL, B.W. (2008): Postclassic Maya Settlement on the Rural Urban Fringe of Mayapán, Yucatán, Mexico. Tesis doctoral. Department of Anthropology, State University of New York at Albany.


 

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